Habíamos organizado nuestro encuentro de lectoras con toda la puntualidad… o eso creíamos. En Colombia y Venezuela teníamos clara la hora; y como los sábados son día de limpieza, en Manizales estábamos con la escoba en la mano, seguras de que aún quedaba tiempo. Pero en España ya habían adelantado el reloj por el horario de verano y sin darnos cuenta, pasamos del “aún hay tiempo ” al “ ¡ya empezamos!”. Tocó soltar la escoba en el acto y correr a conectarnos… como pudimos, pero llegamos a tiempo. Como si el enredo del horario no hubiera sido suficiente, Yolanda, desde Venezuela, tampoco logró conectarse. Entre la confusión de la hora y, cuando parecía que por fin lo conseguiría… se fue la luz. Así, entre relojes cambiados y apagones tan frecuentes en su país, nos quedamos con las ganas de tenerla, pero con la esperanza de que en el próximo encuentro nada se interponga. En medio de todo este alboroto, Antonia tomó el timón y dirigió la reunión . Poco a poco, cada herm...