Habíamos organizado nuestro encuentro de lectoras con toda la puntualidad… o eso creíamos. En Colombia y Venezuela teníamos clara la hora; y como los sábados son día de limpieza, en Manizales estábamos con la escoba en la mano, seguras de que aún quedaba tiempo.
Pero en España ya
habían adelantado el reloj por el horario de verano y sin darnos cuenta,
pasamos del “aún hay tiempo” al “¡ya empezamos!”.
Tocó soltar la
escoba en el acto y correr a conectarnos… como pudimos, pero llegamos a tiempo.
En medio de todo
este alboroto, Antonia tomó el timón y dirigió la reunión .
Poco a poco, cada hermana fue compartiendo su lectura, y lo que empezó con
tropiezos terminó convirtiéndose en un espacio cálido y cercano. Los libros
fueron apareciendo como puertas abiertas y, sin darnos cuenta, ya estábamos
todas enganchadas.
En ese ambiente tan
acogedor, tuvimos además una alegría : Wendy se conectó por primera vez.
¡Bienvenida!
Y entonces llegó el
momento de Sor Pilar Lucena. Con más de 90 años y un profundo amor por el padre Cosme,
nos presentó su libro y compartió su historia con tal emoción que, una vez más,
el tiempo dejó de importar.
Al final, lo que parecía un encuentro perdido por culpa de los horarios, se convirtió en un momento sencillo y muy bonito, lleno de historias y alegrías compartidas. Porque cuando hay ganas de encontrarse, siempre aparece la forma… y entre nosotras, el cariño sabe llegar, incluso a contratiempo.
J.T.

De "rechupete", Juani. El escrito te ha salido,¡ redondo !.
ResponderEliminarJuani,te ha salido "redondo". Muy bien expresado.
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